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Gripe porcina e influenza humana –
Preguntas y respuestas

¿Que hay detrás de la histeria por la gripe porcina? [PDF, 263kB]

Han pasado tres años desde el pánico de la gripe aviar, seis años desde que se desató el SARS, y ahora las alertas sobre una posible pandemia de “gripe porcina” llenan las noticias en los Estados Unidos, México y otros países, incluyendo muchos países europeos que hasta ahora no han sido afectados por una gripe porcina.

Muchos de nosotros nos acordamos que las noticias alarmantes sobre la “gripe aviar” y el SARS surgieron de manera repentina y se esfumaron rápidamente, casualmente poco tiempo después de que nuestros resultados de investigación demostraron que los micronutrientes pueden controlar procesos bioquímicos claves involucrados en la dispersión de estos agentes infecciosos y fueron publicados en medios internacionales importantes (véase nuestra información pública en el New York Times, 23 de marzo, 2006 a http://www4.dr-rath-foundation.org/open_letters/open_letter_overview.htm). En los últimos años, hemos continuado nuestra investigación sobre distintos aspectos del virus de influenza, incluyendo estudios de cooperación con virólogos e investigadores en otros países. Copias completas de nuestras publicaciones se encuentran en el sitio web de nuestro instituto (www.drrathresearch.org) y pueden proveer información detallada sobre cómo micronutrientes selectos actuando en sinergia biológica pueden suprimir la multiplicación de virus y su esparcimiento.

Desafortunadamente, en los brotes de infecciones de gripe porcina actualmente experimentados, tanto la información pública como los consejos de distintos expertos se limitan esencialmente al uso de preparados farmacéuticos y vacunas como la primera estrategia para la prevención y la terapia. Hay un precedente para esto: En 1976, una alerta pública de una pandemia inminente fue dada cuando se detectó la infección con virus de gripe porcina entre el personal militar de Fort Dix en Nueva Jersey, Estados Unidos. El gobierno, a través de las instancias de salud, respondió con una vacuna para la vacunación voluntaria de la población que demostró tener efectos secundarios severos (una enfermedad de parálisis neurológica llamada “síndrome Guillén-Barré”). La campaña de vacunación fue detenida al poco tiempo, sin embargo la pandemia anunciada no se dio.

Así, mientras los preparados farmacéuticos están siendo promovidos, al mismo tiempo los beneficios de suplementación nutricional y una alimentación óptima como la base de inmunidad y una resistencia efectiva contra los agentes infecciosos son obviados en gran medida. Sin embargo, ha sido reconocido desde hace mucho tiempo que las personas bien alimentadas – en un sentido correcto de la palabra que no se refiere a la cantidad, sino a la calidad de la alimentación – pueden defenderse efectivamente contra distintas infecciones sin ninguna intervención farmacológica. Hoy en día, sabemos mucho más todavía sobre el tema.

A continuación le presentamos dos grupos de preguntas frecuentes sobre la influenza y la gripe porcina, con sus respuestas respectivas.

SECCION A: Las preguntas más comunes

SECCION B: más detalles científicos


SECCION A

¿Qué es la gripe porcina?

La gripe porcina es una enfermedad respiratoria que ha afectado y ha aparecido regularmente en los credos. El virus clásico de gripe porcina tipo A H1N1 apareció en 1918 simultáneamente en cerdos y humanos. Este virus fue aislado por primera vez en cerdos, en al año 1930 y en humanos en el año 1933. En este momento, el análisis antigénico no detectó ninguna diferencia entre ellos.

¿Es la influenza una enfermedad peligrosa?

Todos estamos familiarizados con la influenza (también llamada gripe) y la hemos experimentado muchas veces en nuestras vidas. La gripe es una infección respiratoria acompañada por fiebre, tos y dolores musculares que muchas veces dura varios días. Afecta el 20% de la población mundial aproximadamente. Mientras la enfermedad misma por lo general no es dañina, puede conllevar el riesgo de una neumonía viral o bacterial que puede ser letal, especialmente para los muy jóvenes, los de avanzada edad y los de salud frágil. El “Centro de Control y Prevención de Enfermedades” en Atlanta, Georgia, estima que a lo largo de los años noventa, aproximadamente 36.000 personas murieron de causas relacionadas a la influenza cada año. En comparación, el brote de la gripe aviar cobró aproximadamente 100 muertos en total, entre 2007 y 2009. Las muertes relacionadas al brote actual de la gripe porcina superan los cien casos y la primera muerte relacionada a la gripe porcina en la EEUU (un niño de 23 meses) se reportó el 29 de abril.

¿Cómo se esparcen los virus de influenza?

El virus de influenza humana es aereoestable y se esparce a través de la tos, estornudos y tocando la boca y nariz con manos contaminadas. Por lo tanto, es importante lavarse las manos con frecuencia por la posibilidad de haber tocado antes objetos infectados por el virus.

Los virus de la gripe porcina se esparcen por un contacto estrecho con animales y también con objetos contaminados. Pueden ser trasmitidos de cerdos a humanos y también de humanos a cerdos. El brote reciente de virus de gripe porcina puede expandirse por contacto de humano a humano. Se sospecha que la línea actual de virus de gripe porcina puede haberse creado por la producción industrial de carne, una práctica que prevalece en países en países muy poblados que crían y exportan animales.

No se puede contagiar por el consumo de carne porcina contaminada. El proceso de cocinar la carne a una temperatura interna de aproximadamente 70' mata las bacterias y los virus, incluyendo el virus de la gripe porcina.

¿Qué medicamentos se utilizan para tratar la gripe porcina en los seres humanos?

Actualmente, existen dos clases de medicamentos aprobados para el tratamiento y la prevención de la influenza: los adamantanos (Adamantina y su derivado Rimantadina) y los más nuevos inhibidores de neuraminidasa como Oseltamivir y Zanamivir. Los adamantanes interfieren con el procesamiento del virus dentro de la célula y están asociados con efectos secundarios tóxicos severos. Los virus de gripe porcina recientemente aislados de humanos son resistentes a Amantadina y Rimantandina.

Los inhibidores de neuraminidasa apuntan al bloqueo de la función enzimática de la neuraminidasa previniendo la liberación de las células huésped infectadas. Los inhibidores de neuraminidasa tienen que ser administrados muy tempranamente ya que la replicación del virus de influenza alcanza su máximo nivel entre las 24 y las 72 horas después de la infección. Sin embargo, los beneficios de su uso no son tan evidentes. Él “Tamiflu” (Oseltamivir), por ejemplo, puede reducir la enfermedad por solamente uno a dos días, sin embargo conlleva el riesgo de presentar efectos secundarios como nauseas, vómito y dolores abdominales en aproximadamente el 5% de los pacientes. Además, Tamiflu no previene la influenza – apenas puede reducir su duración o la severidad de sus síntomas. Por otro lado, informes recientes de su uso en el Japón donde el producto se prescribe diez veces más que en los EEUU, dieron fe de extraños problemas siquiátricas en niños que incluso llevaron hasta la muerte. Más recientemente, la agencia de control de medicamentos de EEUU, la “FDA” ha publicado una nueva alerta sobre los posibles efectos secundarios siquiátricos peligrosos de Tamiflu y Relenza. En la temporada invernal de influenza de 2007-2008, aproximadamente el 11% de los casos de influenza fueron reportados resistentes a Tamiflu, con una incidencia sustancialmente mayor el otoño pasado para la línea viral de influenza más común.

Desafortunadamente, por su naturaleza sintética, es dificil encontrar un medicamento farmacéutico que interfiere con los procesos biológicos del virus y no hace daño a la célula al mismo tiempo. Por esta razón, los medicamentos farmacéuticos siempre conllevan el riesgo de efectos secundarios nocivos, especialmente en pacientes cuyo sistema inmunologico ya está comprometido, en particular los muy jóvenes y los mayores que ya sufren de otras enfermedades y están bajo múltiples tratamientos farmacológicos.

Los antibióticos no sirven para controlar la influenza u otras infecciones virales. Se les prescribe muchas veces contra infecciones bacteriales secundarias. El uso innecesario de antibióticos lleva a la resistencia bacterial y los convierte inefectivos contra muchas clases de infecciones.

Las vacunas que desencadenan la producción de anticuerpos en el organismo sin realmente causar la enfermedad usualmente son más productivas. Sin embargo, por el cambio genético frecuente en el virus de la influenza muchas veces son ineficaces para este problema.

¿Existen formas naturales para combatir la influenza?

El concepto de la Medicina Celular en el caso de infecciones virales y otros problemas de salud se basa en la aplicación de componentes conocidos por el cuerpo con el fin de promover funciones biológicas específicas decisivas para controlar una enfermedad.

Como algunos virus pueden esparcirse en el cuerpo utilizando mecanismos similares a los células cancerígenas, investigamos si la aplicación de una fórmula de micronutrientes efectiva en el control de células cancerígenas puede afectar la capacidad del virus de replicarse y esparcirse. Nuestros estudios conducidos con virus de la gripe aviar (H5N1 y H9N2) y con virus de influenza humana A (H1N1) han demostrado los beneficios de esta fórmula de nutrientes en varios aspectos de infecciones virales. Por ejemplo, la aplicación de una combinación de micronutrientes en la dieta de aves resultaba en la ausencia completa de toxicidad por la infección con el virus de la gripe aviar. Además, otros beneficios eran evidentes, incluyendo la protección de las células del tracto respiratorio contra cambios patológicos causados por el virus y una infectividad reducida del virus en presencia de una suplementación con nutrientes.

Estos beneficios de los micronutrientes observados in vivo se confirmaron cuando investigamos los mecanismos del accionar de los nutrientes a nivel de células. Los estudios demostraron que estos nutrientes pueden proteger las células contra una infección viral, inhibir la multiplicación de los virus y detener el esparcimiento de los virus a otras células. Nuestras investigaciones con la línea de influenza humana A (H1N1) demostraron que en la presencia de micronutrientes la producción de la nucleoproteína viral (antígeno) está suprimida de manera marcada lo que los vuelve menos efectivos.

¿Es la vitamina C efectiva contra la influenza?

La importancia de la vitamina C contra los resfríos comunes fue popularizada por el Prof. Linus Pauling. La vitamina C es un nutriente importante para el funcionamiento de nuestro sistema inmunolóico e incluso se ha demostrado su capacidad de suprimir la multiplicación del VIH. Como el VIH es un virus que carga RNA como su material genético, se vuelve posible que otros virus de RNA como los virus de influenza pueden responder a esta vitamina.

Sin embargo, nuestra investigación de fondo a demostrado que la efectividad de la vitamina C contra varios aspectos de la infecciones virales puede ser aumentada si se combina con otros nutrientes en una fórmula sinérgica. Estudios recientes publicados en la revista científica “BioFactors” por el Dr. Raxit Jariwalla y otros investigadores de nuestro instituto han demostrado que la ctividad de una enzima clave responsable para la infectividad del virus de influenza humana, la neuraminidasa (N) puede ser suprimida efectivamente por la sinergia de micronutrientes, mientras la vitamina C por si sola tenía un efecto limitado.

¿Cuáles micronutrientes son importantes para controlar las infecciones de influenza?

Son varios. Un nutriente clave es la vitamina C (cuya efectividad aumenta si se aplica como parte de una sinergia) que puede reducir la multiplicación de virus en un 50% aproximadamente. Por lo general, su nivel es más bajo en las personas afectadas por una infección viral. Esta vitamina también se resorbe en cantidades elevadas por las células blancas cuando salen estimuladas por agentes infecciosos.

La vitamina C coopera con los aminoácidos lisina y prolina en la tarea de aumentar la resistencia del tejido conjuntivo a la digestión enzimatica lo cual es un elemento decisivo para detener el esparcimiento de los virus. La importancia de mantener la integridad y fortaleza del tejido conjuntivo para detener l expansión del cáncer y agentes infecciosos fue identificada e investigada por el Dr. Rath primeramente. El extracto del té verde rico en polifenoles como el EGCG es un inhibidor potente de la replicación de los virus y su introducción en las células. Otros varios micronutrientes también contribuyen al control natural del esparcimiento viral en el tejido, estos incluyen la N-acetilcisteína, el cobre, el manganeso, el selenio y otros. La N-acetilcisteína también ha sido identificada de ser capaz de reducir la mortalidad en ratas infectadas con influenza, y la deficiencia de selenio ha sido asociada con una patogenicidad incrementada de este virus. Aunque todos estos micronutrientes tienen efectos beneficiosos en su uso individual, hay pruebas claras que su combinación en sinergias específicas tienen beneficios sustancialmente aumentados y más complejos.

¿Qué son los beneficios de tomar una sinergia específica de micronutrientes en vez de una combinación cualquiera o la aplicación de un solo nutriente?

La combinación de micronutrientes selectos en las proporciones adecuadas es importante para lograr un efecto sinérgico positivo óptimo. Esto aporta a conseguir beneficios sanitarios más grandes que los que se pueden conseguir con los componentes individuales, sean estos vitaminas u otros nutrientes. Nosotros somos pioneros en este concepto de la sinergia biológica que hoy en día se propone y aplica cada vez más por otros.

Beneficios claves en el uso de la sinergia de nutrientes:

¿Tienen los beneficios de la sinergia de micronutrientes una confirmación científica?

Sí, la efectividad de combinaciones de nutrientes actuando de manera sinérgica en infecciones virales y otras enfermedades goza de un fuerte fundamento científico. Los resultados de estos estudios, incluyendo estudios clínicos con sinergias de micronutrientes han sido publicados en numerosas revistas de las ciencias médicas y biológicas. Todas estas publicaciones están disponibles en la página web de nuestro instituto: www.drrathresearch.org

SECCION B: más detalles científicos

¿Qué siginfica influenza tipo A H1N1?

Hay tres tipos de virus de influenza: el tipo A que normalmente es la causa de brotes; el tipo B que se relaciona con casos esporádicos; y el tipo C que raras veces causa una respuesta patológica.

Para entender qué representan las letras “N” y “H”, tenemos que fijarnos en la estructura de la partícula viral misma. El virus de influenza tiene el aspecto de un glóbulo de aproximadamente 100 nanómetros de diámetro. La envoltura del virus está hecha de una capa lipídica tomada de la membrana de plasma del huésped (o hospedador) infectado. En su centro hay aproximadamente 3000 proteínas de matriz (que se distinguen según el tipo de influenza) y un juego de genes de RNA. La membrana superficial del virus está salpicada con dos tipos de moléculas proteínicas: la hemaglutinina (marcada con la letra “H”) y la neuraminidasa (marcada con la letra “N”) las moléculas de hemaglutinina son necesarias para atar el virus a la célula e inyectar su contenido en ella. La neuraminidasa es una enzima especial requerida para la infectividad del virus y usada para abrir la célula infectada y soltar nuevos virus que pueden esparcirse a infectar otras células.

El virus de influenza tiene la capacidad de cambiar sus moléculas de “H” y “N”, un fenómeno llamado “antigenic shift” (mutación de la estructura antigénica) Por ejemplo, el virus de la gripe porcina que apareció en 1918 fue llamado H1N1, mientras una línea posterior de influenza que se detectó de haber cambiado sus moléculas de hemaglutinina fue llamada H2N1, y una influenza distinta encontrada todavía más tarde de haber cambiado las dos moléculas de superficie (“double antigenic shift”) fue llamada H2N2. Estos cambios son el resultado de un intercambio de materiales genéticos entre los virus de influenza originarios de fuentes distintas. Por ejemplo, si un virus de influenza de un cerdo se mezcla con un virus de influenza humana, esto podría crear una nueva línea que tiene hemaglutinina (H) porcina y neuraminidasa (N) humana. En la actualidad, hay cuatro subclases de influenza porcina tipo A: H1N1, H1N2, H3N2 y H3N1. Los vírus aislados recientemente de cerdos han sido de la subclase H1N1 que fue la causa de la pandemia original en 1918. La nueva línea de influenza es una combinación de virus porcino, aviar y humano contra el que los humanos posiblemente no tenemos una inmunidad natural.

¿Qué significa la gran variedad de virus?

Además del intercambio de material genético entre los virus de origen distinto (p. ej. virus humano con virus animal), se dan mutaciones puntuales frecuentes en la RNA viral y otros cambios que causan esa gran variedad de líneas de influenza. Esas variaciones de la composición genética del virus ocurren normalmente después de que la población a desarrollado inmunidades frente a la línea anterior. Estos cambios frecuentes genéticos del virus lo rinden difícil producir una vacuna efectiva que puede proteger contra muchas variantes de influenza. Por eso mismo, una vacuna producida en un año muchas veces se demuestra inefectiva en el período de influenza siguiente.

¿Es el virus de gripe porcina H1N1 el mismo que el virus humano H1N1?

No, el sistema inmunológico los reconoce como algo distinto. Esto significa que una vacuna desarrollada contra el virus de influenza humana H1N1 no protegerá cerdos infectados con el virus de gripe porcina H1N1.

¿Cómo infectan los virus las células?

Los virus entran el tracto respiratorio y se aglutinan a las células epiteliales del aparto respiratorio. Después de penetrar la célula los virus usan su material genético que se encuentra en forma de RNA para transformar la maquinaria celular de la célula huésped (hospedador) para producir nuevas copias de genes virales. Estos genes se combinan con nuevas proteínas virales creadas en la célula huésped y brotan de la célula como virus frescos.

Estos virus recién producidos se esparcen y causan la infección de las células vecinas de l tejido pulmonar. Para poder esparcirse, producen enzimas que destruyen el colágeno y otros componentes del tejido conjuntivo que circundan todas las células. La inhibición de estas enzimas que es posible mediante la aplicación de vitamina C, la lisina y otros componentes de una “sinergia de nutrientes” es muy importante para bloquear la expansión de cualquier infección viral en el organismo.