LA ORGANIZACIÓN PARA LA SALUD FUNDADA POR EL DR. RATH ES ÚNICA EN EL MUNDO:
TODOS LOS BENEFICIOS SE DESTINAN A UNA FUNDACIÓN DE UTILIDAD PÚBLICA. leer más

Dr. Rath Health Foundation

Dr. Rath Health Foundation

 

Página principal > Noticias > Entrevistas

Entrevista al Dr. Rath acerca
de la necesidad de una nueva
Alianza de Naciones

¿Cuáles son sus antecedentes en la medicina, Dr. Rath?

Dr. Matthias Rath

Soy médico, científico y director de una organización de investigación  salud internacional.  Después de obtener mi título en la escuela de medicina de Hamburgo, Alemania, ocupé puestos de investigación y práctica médica en Alemania y Estados Unidos. En 1992 pasé a ser jefe de Investigación cardiovascular del Instituto de investigación de Linus Pauling, galardonado con dos premios Nobel. Posteriormente, fundé mi propio instituto de investigación y desarrollo en el ámbito de la salud natural.

En mi carrera en la medicina y la investigación he tenido el privilegio de aportar hallazgos que conducirán a la erradicación de las enfermedades más comunes de nuestros tiempos, en particular las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. He descubierto que las enfermedades cardíacas son una forma temprana de la antigua enfermedad de los marinos, el escorbuto, provocada por una falta de vitaminas en las células de los vasos sanguíneos. Los ataques al corazón y los infartos son afecciones que se pueden evitar y que, finalmente, serán erradicadas.

El cáncer también acabará convirtiéndose en un mal del pasado. Todas las células cancerosas se extienden del mismo modo, empleando unas «tijeras» biológicas, o enzimas, que cortan el tejido conectivo que rodea la célula cancerosa y permitiendo que estas células se extiendan y provoquen una metástasis. Basándome en este descubrimiento, he hallado una forma natural de bloquear la expansión de las células cancerosas. En los últimos años, nuestro equipo de investigadores del Instituto de investigación de California ha desarrollado una combinación de nutrientes esenciales capaces de bloquear la expansión de todas las células cancerosas con las que hemos hecho las pruebas hasta la fecha, incluidas las del cáncer de mama, de pulmón y de próstata, entre otras.

Nuestras investigaciones más recientes se centran en el control de las enfermedades  virales, como el HIV/sida. Ya podemos mostrar en estudios científicos que las combinaciones de micronutrientes que hemos desarrollado pueden bloquear la difusión de las enfermedades retrovirales. Los estudios clínicos practicados en pacientes de sida deberían confirmar próximamente que existen alternativas naturales y seguras a los caros y tóxicos medicamentos antirretrovirales.

¿De qué forma está vinculada su experiencia médica con el campo en el que está trabajando actualmente?

Cuando hice estos descubrimientos, pensé que un avance médico que pudiera erradicar completamente algunas enfermedades recibiría una buena acogida en cualquier lugar del mundo. Pero no fue así. Entonces me di cuenta de que existe una auténtica industria de inversión, la industria farmacéutica, que tiene intereses creados en suprimir esta información, por una razón muy sencilla:  las vitaminas y otras terapias naturales no se pueden patentar.

John Rockefeller, fundador del grupo financiero Rockefeller

Hay que comprender que la industria farmacéutica no es una industria dedicada a la salud, sino un negocio de inversiones. El negocio farmacéutico es una operación fraudulenta de escala mundial que promete salud a las personas, cuando su negocio multimillonario del medicamento se basa en la continuación y la expansión de las enfermedades. La humanidad tiene que comprender que las enfermedades son un foco comercial para la industria de inversión en medicamentos. El siglo pasado, los intereses financieros que hay detrás de la industria farmacéutica desarrollaron este fraude organizado hasta convertirlo en la industria de inversión más grande y rentable del planeta. Actualmente, dos de cada tres medicamentos fabricados y vendidos en el mundo provienen de dos países, exclusivamente: Estados Unidos y Gran Bretaña. El grupo financiero estadounidense Rockefeller y el grupo de base inglesa JP Morgan son los principales beneficiarios de este negocio de inversión farmacéutica basado en la enfermedad. Millones de personas de casi 200 países del mundo pagan el  último preciode este negocio organizado en torno a la enfermedad: fallecen de enfermedades que sólo existen porque algunas personas obtienen beneficios de su existencia. Economías nacionales enteras se arruinan por los miles de millones de dólares que pagan a este fraudulento negocio de inversión.

Desde que descubrí estos hechos, me he convertido en un defensor de los derechos de salud de 6 000 millones de personas de todo el mundo, que deben poder acceder de forma gratuita a una información sobre la salud natural que les puede salvar la vida. Para contribuir a difundir esta información en todo el mundo fundé la Dr. Rath Health Foundation, que se centra en la investigación y educación en el ámbito de la salud natural y deja al descubierto los grupos de intereses que obstaculizan el camino de la humanidad hacia un mundo en que la salud sea un derecho más.

¿Qué piensa usted de la situación en que se encuentra la ONU, impotente entre las grandes superpotencias que no tienen interés en hacer lo correcto?

En marzo del año pasado, la Administración Bush inició una guerra contra Irak, en contra de la decisión de las Naciones Unidas y violando la legislación internacional. Con la decisión, tomada el 8 de junio de 2004, de autorizar la ocupación militar dirigida por Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de la ONU dio su visto bueno tardío a la guerra de Irak. Con esta terrible decisión, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pulverizó su propio código de legislación internacional, la Carta de la ONU y, por ende, la base misma de la existencia de la ONU. Las consecuencias de esta decisión son una amenaza para la existencia misma de la mayoría de los países.

La Carta abierta publicada en el New York Times el 30 de junio de 2004

La Carta abierta publicada en el New York Times el 30 de junio de 2004

Si el código de legislación internacional de la ONU ya no existe, el único paraguas de seguridad que protege a la mayoría de los países ha dejado de existir.  Esto significa que, desde ahora, cualquier país, y en concreto cualquiera de los más de 150 países en desarrollo, puede ser amenazado, atacado y conquistado con cualquier pretexto por cualquiera de las superpotencias, en pro de la avaricia de las empresas.  Este es el motivo de mi Carta abierta al New York Times del 30 de junio y al International Herald Tribune el viernes 2 de julio de 2004, con el título «¡Las Naciones Unidas se suicidan!». Los dos periódicos publicaron mis cartas sin cambios.

Pero la autodestrucción del sistema legal internacional de la ONU no fue más que el último paso en la desintegración de las Naciones Unidas. Los intereses corporativos mundiales, como los de la industria farmacéutica, y los políticos que los respaldan, concretamente los gobiernos de EE. UU. y el Reino Unido, empezaron hace tiempo a abusar de la potencia política de las Naciones Unidas en favor de sus intereses. Durante decenios, las organizaciones subsidiarias de la ONU, como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial de comercio han sido usadas y explotadas como instrumentos de un «colonialismo corporativo».

La influencia de los grupos de inversión farmacéutica ha sido particularmente devastadora. Abusando de la Organización Mundial de Comercio, estos grupos forzaron la aceptación de un principio de patentes carente de escrúpulos, que se impone incluso a las naciones más pobres del planeta. Al mismo tiempo, estas empresas de medicamentos han abusado de la Organización Mundial de la Salud, y han intentado excluir legalmente las alternativas de curas naturales, con la cobertura de la comisión del Codex Alimentarius de las Naciones Unidas. Literalmente, cientos de millones de personas han fallecido porque las Naciones Unidas han traicionado el mandato que le encomendaron los habitantes del mundo.

¿Qué opciones tienen las naciones vulnerables y pobres ante estas superpotencias?

Si los países pobres del mundo en desarrollo y las naciones que están en el límite siguen aguantando solos, y siguen fiándose de las Naciones Unidas, en su forma actual, para que representen sus intereses, las posibilidades de que el mundo en desarrollo se libere del yugo del colonialismo corporativo son prácticamente nulas. Esto significa que cientos de millones de personas al año seguirán muriendo de enfermedades que podrían haber desaparecido hace tiempo, si las Naciones Unidas hubiera trabajado para las personas del mundo, en lugar de hacerlo para los intereses de las multinacionales.

Jeffrey Sachs, asesor especial del Secretario General de la ONU, Kofin Annan

Jeffrey Sachs, asesor especial del Secretario General de la ONU, Kofin Annan

Por ejemplo, el asesor económico del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, es el economista Jeffrey Sachs, un abierto y acérrimo defensor de la globalización de las empresas.  Sachs asistió a la Cumbre de la Unión Africana y recorrió el mundo en desarrollo con Annan, recomendando la obtención de más ayudas financieras de los gobiernos de las naciones ricas, pero con la condición de que este dinero vuelva a las empresas privadas de esos países ricos a través, por ejemplo, de la compra de medicamentos farmacéuticos patentados que valen miles de millones de dólares. Dicho de otro modo, el equipo Sachs/Annan aboga por un programa de subsidios multimillonario desde el contribuyente a las arcas privadas del cartel de medicamentos farmacéuticos. Y de paso, este dinero y los medicamentos vendidos causan más enfermedades y crean más mercados.

Teniendo en cuenta el hecho de que en este momento ya existen soluciones eficaces, seguras, económicas, naturales y no sujetas a patentes para combatir las mayores epidemias del mundo, incluido el HIV/sida, se trata de un plan fraudulento, engañoso y sin escrúpulos. Sin duda, para los políticos y el público general resulta difícil ver este fraudulento plan. Por eso es fundamental difundir información sobre soluciones naturales y no sujetas a patentes.

La única posibilidad que tienen las naciones más pobres del planeta de acabar con la miseria y cerrar el abismo que las separa del mundo en desarrollo es acabar con la dependencia económica que tienen con respecto a esos países. La base del desarrollo es una Alianza de Naciones, impulsada por las necesidades de los países en desarrollo y que represente a toda la comunidad de naciones y pueblos del mundo, en esta y en futuras generaciones.

Un país, un voto

Un país, un voto

El suicidio político de las Naciones Unidas no es una tragedia, sino una oportunidad histórica para que las naciones del mundo en desarrollo despierten y se liberen de las cadenas del colonialismo corporativo. Es una ocasión única para que los pueblos del mundo creen un mundo de paz duradera, de salud y justicia social. Por ese motivo he propuesto una Alianza de Naciones que sustituya a las Naciones Unidas.

La Alianza de Naciones debería seguir unos principios claros para poder conseguir sus objetivos. En la era de las armas de destrucción masiva, debe estar dispuesta a evitar los conflictos militares internacionales y las guerras, cueste lo que cueste. También debe proteger a la mayoría de las naciones en desarrollo de posibles abusos futuros por parte de la avaricia de las empresas.  Debe establecer los mismos derechos para todos.  Todos los países, grandes y pequeños, deben tener la misma representación en esta nueva organización. El principio de «Un país, un voto» es un prerrequisito para asegurar la paz mundial. Los intereses  de salud de las personas tienen más valor que los beneficios corporativos. Por eso, el «negocio de inversiones basado en las enfermedades», es decir, la difusión deliberada de las enfermedades, como mercado para una industria multimillonaria basada en los medicamentos patentados, debería quedar proscrito. Las patentes en el ámbito de la salud, la vida y otras áreas críticas para superar la dependencia de las naciones pobres deberán estar prohibidas.

Una de las primeras tareas de la Alianza de Naciones será la de crear un nuevo sistema amplio de legislación internacional que sustituya el inexistente código legal internacional de la ONU. Las lecciones de la guerra de Irak deben servirnos para proteger a las futuras generaciones: iniciar guerras violando esta nueva legislación internacional implicará una sanción inmediata para los países responsables de dicha violación; los demás países los someterán a un aislamiento internacional.

¿Cuál podría ser el papel de Sudáfrica, su gobierno, la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales, etc., en la mejora de los males de nuestra aldea global?

La Ministra de Salud sudafricana, Dra. Tshabalala-Msimang

La Ministra de Salud sudafricana, Dra. Tshabalala-Msimang

Sudáfrica ya tiene un papel principal en la lucha contra el cartel farmacéutico internacional, al combatir sus fundamentos económicos: el principio de las patentes. La Ministra de Sanidad sudafricana se ha convertido en una defensora de los tratamientos naturales incluso fuera de las fronteras de su país. Recuerdo la breve reunión que mantuve con la Dra. Tshabalala-Msimang con motivo de la Cumbre Mundial de Johannesburgo, en agosto de 2002. Los dos estuvimos de acuerdo en que la promoción de enfoques de una salud natural es la única forma de que el mundo en desarrollo pueda ofrecer salud a su pueblo y reducir la terrible dependencia del cartel farmacéutico internacional.

Ahora, hay que llevar este conocimiento a todos los rincones de Sudáfrica, de África y de todo el mundo. Todos los niños deben saber que su cuerpo no produce su propia vitamina C, el nutriente clave para evitar las enfermedades cardíacas y el cáncer y mejorar la resistencia ante todas las enfermedades infecciosas. Todos los sectores de la sociedad, organizaciones no gubernamentales y todas las personas que comprendan las consecuencias de no actuar ahora mismo, deben unirse a esta causa. Necesitamos una campaña de información sobre salud para el pueblo sudafricano y el mundo entero. Hay que divulgar información sobre la posibilidad de erradicar las enfermedades más frecuentes de hoy en día con métodos naturales. Hago una llamada a todos los ciudadanos sudafricanos y de otros países para que participen en esta misión histórica que acabará uniendo a toda la humanidad.

¿Aprenderá Estados Unidos la lección algún día?

Hasta ahora, los gobiernos de los países en desarrollo han prestado demasiada atención a lo que les decían Estados Unidos y otros países desarrollados. El pueblo sudafricano y el mundo en desarrollo tienen que darse cuenta de que ya poseen la tecnología clave que puede acabar con esta dependencia económica.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el Primer Ministro británico, Tony Blair

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el Primer Ministro británico, Tony Blair

Las potencias económicas han explotado fundamentalmente dos áreas para reforzar esta dependencia internacional: la salud y la energía. Gracias a los carteles farmacéutico y petroleoquímico internacionales, buena parte de la bonanza económica de EE. UU., el Reino Unido y otros países europeos proviene de las industrias de los medicamentos y el petróleo. El desarrollo y la implantación de soluciones alternativas en estos dos ámbitos son pasos clave para la liberación económica del mundo en desarrollo. Todo país que desee obtener su independencia económica debe implantar programas de salud pública nacionales basados en métodos de salud natural.  Deben implantar políticas nacionales de energía basadas en energías renovables, incluida la energía solar y la energía del hidrógeno, basada en el agua. Si se implantan estas medidas de forma decidida y cooperativa, se pueden ahorrar grandes cantidades de dinero, por lo que otros muchos problemas de las naciones en desarrollo podrían recibir fondos para resolverlos, incluido el suministro de alimentos, la educación y el empleo.

Sería ingenuo pensar que los grupos multinacionales de intereses económicos que hay detrás del cartel farmacéutico se van a quedar sentados, viendo su propia desintegración. El mayor riesgo que acecha a las naciones de África y otros países en desarrollo que inicien esta ruta de liberación económica son las represalias militares de los gobiernos controlados por estos intereses económicos, en particular Estados Unidos, el Reino Unido y otras potencias del G8.

No es una casualidad que el presidente Mbeki mencionara, en su discurso de clausura de la Cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, a principios de julio, que la mayor amenaza para que África se convirtiera en un continente realmente independiente es el riesgo de la intervención militar de países de fuera del continente. Este riesgo es muy real, y será mayor con cada paso que tomen Sudáfrica y los demás países del mundo en desarrollo hacia una auténtica independencia económica. Sin embargo, no tenemos alternativa. Tenemos que emprender el camino. La Alianza de Naciones es un marco internacional importante para lograr este objetivo.

¿Cuáles son sus planes con la Alianza de Naciones que sugiere? ¿No es esto más que un sueño que roza la utopía?

Tal como indiqué anteriormente, la Alianza de Naciones no es sólo posible, sino que es un paso que la humanidad necesita dar con urgencia para poder progresar. Ya el 30 de junio de 2004, en el New York Times hablé de esta necesidad estratégica de crear una Alianza de Naciones. Elegí ese día porque fue el día en que la ONU destruyó su propia Carta, al aprobar oficialmente la ocupación militar de Irak bajo la dirección estadounidense. Ese día la ONU pulverizó la base de su propia existencia.

Debido a su gran interés, esta Carta abierta al New York Times se reprodujo en muchos periódicos, especialmente del mundo en desarrollo, en países como Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Nigeria, Kenia, Zambia, México, Brasil, Venezuela, Nicaragua o India, y en países desarrollados como Rusia, entre otros.

Especialmente importante es la publicación de la estrategia de la Alianza de Naciones en el periódico etíope The Reporter, el miércoles 7 de julio de 2004. La publicación de la necesidad de formar una Alianza de Naciones precisamente durante la Cumbre de la Unión Africana no fue una coincidencia. En esta Cumbre histórica se decidiría la futura ubicación del Parlamento panafricano. Hasta entonces, el miércoles 7 de julio, la decisión seguía abierta y Egipto parecía una apuesta con bastante respaldo.

Thabo Mbeki, presidente de Sudáfrica

Thabo Mbeki, presidente de Sudáfrica

Todos los delegados de la Cumbre de Addis Abeba leyeron la carta sobre la necesidad estratégica de una Alianza de Naciones, que diera respuesta a los intereses del mundo en desarrollo, incluso fuera de África. No es una coincidencia tampoco que la mayoría de las naciones africana se dieran cuenta de que sólo había un país apto para acoger este Parlamento, porque se ha convertido en una luz y faro de esperanza en este planeta, por haber sabido liberarse del apartheid y por su recorrido hacia la democracia. Ese país es Sudáfrica. El pueblo sudafricano y su gobierno han sentado las bases para que los países africanos reconozcan a Sudáfrica como un país que representa las aspiraciones de todo el continente. La presentación de la necesidad histórica de una Alianza de Naciones internacional el 7 de julio contribuyó a que esta decisión fuera unánime.

Dado que la carta donde se hablaba de la necesidad de una Alianza de Naciones también se publicó en los países de la Liga Árabe, no se puede pensar que es una coincidencia que el portavoz de esta alianza regional de países árabes manifestara un gran interés en colaborar con el Parlamento panafricano para ampliar su influencia fuera del continente africano, hacia otras zonas del mundo en desarrollo.

El Parlamento panafricano es un primer paso importante hacia el desarrollo de una Alianza de Naciones, una nueva organización mundial de naciones, impulsada por primera vez en la historia por las necesidades de los países en desarrollo y en el umbral del desarrollo. La buenas relaciones entre Sudáfrica, India, Brasil y China agilizará aún más este proceso.

El nacimiento de esta nueva organización internacional es sólo cuestión de tiempo. El actual frenesí de las Naciones Unidas para intentar justificar su perpetuación sólo logrará acelerar su desintegración. No importa que esta organización se llame «Alianza de Naciones» o de cualquier otra forma. Lo que importa es la necesidad estratégica de dar este paso.

¿Qué mensaje intenta transmitir al mundo la fundación del Dr. Rath?

The Hague Tribunal

El Dr. Rath delante del Tribunal Penal Internacional, en La Haya

Estamos trabajando para conseguir un mundo de paz, salud y justicia social. Defendemos una campaña de educación internacional que le dé a los pueblos del mundo, ricos y pobres, el poder de tomar las riendas de sus propias vidas y su propia salud. El objetivo común de esta campaña de educación global es erradicar las enfermedades más comunes de nuestros días, con métodos naturales. De este modo liberaremos a los pueblos del mundo, para siempre, del cartel empresarial más temible: el negocio de las inversiones farmacéuticas en torno a la enfermedad, un negocio multimillonario.

Esta campaña de educación internacional enseñará a todas las personas del mundo cómo mantenerse sanos de forma natural y les explicará por qué las enfermedades que deberían haber quedado erradicadas hace decenios siguen hoy matando a millones de personas. Por eso, esta campaña de información sobre salud dejará al descubierto los grupos de interés que hay detrás de las crisis y guerras internacionales.

No hay ninguna duda de que estos grupos, que traen tanta miseria y tanta muerte prematura a nuestro planeta tendrán que rendir cuentas ante un tribunal internacional, algún día.  Hemos presentado una queja contra los agentes empresariales y políticos del negocio de la inversión farmacéutica en torno a la enfermedad en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Cualquier persona, organización y gobierno que lo desee puede respaldar esta demanda para acelerar el fin de este negocio sin escrúpulos.  Invito a las personas que deseen obtener más información sobre esta demanda y las múltiples actividades que desarrolla nuestra Fundación a que visiten nuestra web.

¿Podría explicar a los profanos, con palabras sencillas, cuáles son sus objetivos?

Nuestra Fundación fomenta la investigación y la educación en el ámbito de la salud natural. Muchos de los hechos científicos necesarios para la erradicación de las enfermedades cardíacas, el cáncer y el control de la mayoría de las enfermedades infecciosas ya están disponibles hoy en día. Por eso, lo más importante ahora es la educación. Cualquier niño puede comprender que su cuerpo no produce determinadas vitaminas y que hay que incluirlas en la dieta para conservar la salud.

World Health Alphabetization

Programa mundial de alfabetización sobre la salud

La difusión de esta información básica sobre salud no requiere ningún título médico, ni es necesario ser un profesional de la salud. Cualquiera puede comprenderlo y sumarse a nuestra causa. Por eso hemos iniciado la campaña Mundial de alfabetización sobre la salud, una campaña para las personas, desarrollada por gente como ellas.

En la campaña de alfabetización sobre la salud participan personas de todos los países, razas y religiones, de todas las edades, profesionales y profanos, para informarse sobre el papel de la nutrición esencial en el mantenimiento de una salud óptima, y para convertirse en profesores que lleven esta campaña informativa a sus comunidades.

Las aulas de la campaña mundial de alfabetización sobre la salud no están en colegios oficiales, ni en gabinetes médicos. La información básica es tan sencilla y tan lógica que se puede transmitir en un salón, una biblioteca, en un autobús, en una iglesia, en una reunión sindical, sesión parlamentaria, junta directiva o en cualquier lugar imaginable donde se pueda reunir la gente.  La alfabetización sobre la salud es un esfuerzo internacional que realizan los individuos y los gobiernos conscientes de su responsabilidad.

¿Qué ha conseguido la Fundación del Dr. Rath hasta la fecha?

Why  - Book

Why Animals Don't Get Heart Attacks — But People Do

Nuestro instituto de investigación ha sentado las bases de la erradicación de las enfermedades más comunes de hoy en día. Este conocimiento se difunde por todo el mundo, en forma de libros y cintas de audio y otros materiales educativos. Mi libro Why Animals Don't Get Heart Attacks — But People Do, que explica la innovación en la salud cardiovascular, se ha traducido a 15 idiomas. Nuestro sitio web es una de las fuentes más consultadas sobre salud natural en internet. Recibe visitas habituales de universidades, así como de gobiernos y otras organizaciones de todas partes del mundo, que buscan consejos sobre este nuevo ámbito de salud para implantarlo en sus políticas de salud regionales y nacionales.

También hemos estado combatiendo con éxito por el derecho de las personas del mundo a usar estas terapias naturales. Lo que parece un derecho humano básico, el uso de terapias naturales capaces de salvar vidas, no se le da voluntariamente a los habitantes de nuestro planeta. Tenemos que luchar por él. El cartel farmacéutico pretende explotar a la Organización Mundial de la salud para que prohíba las terapias naturales no patentables en favor de sus medicamentos patentados en todo el mundo. Estos grupos de intereses farmacéuticos, desconocidos para el gran público, se reúnen cada año en el llamado «Codex Alimentarius», desde donde impulsan sus planes sin escrúpulos. Nosotros llevamos 7 años desempeñando un papel crucial para impedir que se lleven a cabo los planes del cartel de medicamentos para prohibir las terapias naturales en todo el mundo mediante la legislación internacional.

Al iniciar el trabajo de nuestra fundación en Sudáfrica pretendemos ayudar a los países del mundo en desarrollo a afrontar sus problemas de salud a salvar vidas y a reducir su carga económica. Sudáfrica y todo el mundo en desarrollo se han convertido en el último campo de batalla del cartel farmacéutico, que intenta imponer su «negocio con la enfermedad» sin escrúpulos a la humanidad, y afianzar su monopolio en el ámbito de la salud mundial. Nuestra fundación está aquí para ayudar al pueblo sudafricano y los pueblos de todo el mundo a liberarse del yugo del negocio de las farmacéuticas con la enfermedad.

¿Qué futuro nos espera?

El siglo XX fue un siglo de guerras y enfermedades, impuesto a la humanidad por los mismos grupos de interés que controlan la industria petroleoquímica y farmacéutica. Por el contrario, el siglo XXI será un siglo de salud y paz. Nosotros, los que habitamos este mundo, tenemos la obligación de hacer que esto sea una realidad. Tenemos la llave en nuestras manos, sólo tenemos que hacerla girar.