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Un momento crucial en la historia
¿Por qué cree que el control y el tratamiento natural es mejor y más eficaz que el tratamiento farmacéutico tradicional?
La industria farmacéutica es una industria de inversión. Por su propia naturaleza no puede ni quiere fabricar fármacos que eviten o erradiquen las enfermedades, ya que la desaparición de estas enfermedades equivaldría a la desaparición de un mercado que hace uso contínuo de esos fármacos. Es duro comprender esto, y más duro aún aceptarlo. Pero es la verdad, y todo el mundo debería conocerla.
En consecuencia, el 80% de los productos farmacéuticos que existe actualmente en el mercado mundial no tiene una eficacia demostrada, simplemente cubre los síntomas. Como resultado directo de esto, las enfermedades más comunes hoy día, incluidos la enfermedad cardiovascular, el cáncer, el sida y muchas otras enfermedades, no se están frenando, sino que continúan extendiéndose a pesar de que hay disponibles alternativas efectivas y no patentables.
Cualquier estudiante de biología y bioquímica de cualquier lugar del mundo estudia la importancia de los micronutrientes para el funcionamiento óptimo de las células. Por desgracia, la influencia que ejerce la industria farmacéutica sobre la enseñanza de la medicina en todo el mundo es tan fuerte que hasta ahora estos logros científicos no se han aplicado a la resolución de problemas médicos. El requisito para que el mundo entero disfrute de los beneficios de un tratamiento natural es, por una parte, la aceptación de nuevos logros científicos y, por otra, la eliminación de esas barreras artificiales en la medicina, económicamente motivadas por elnegocio que hace la industria farmacéutica invirtiendo en la enfermedad.
El fallecido Dr. Linus Pauling, dos veces premio Nobel, describió sus logros como significativos. ¿Por qué pensaba que lo eran?

Dr. Rath con Linus Pauling, 1991
Linus Pauling ha sido el único científico que ha recibido dos premios Nobel no compartidos. Su primer premio Nobel fue el de Química, y el segundo el de la Paz por su dedicación a conseguir el primer acuerdo de desarme y la prohibición parcial de pruebas nucleares en 1963. Linus Pauling fue un gigante de la ciencia del siglo XX. Él resolvió la estructura molecular de innumerables moléculas orgánicas e inorgánicas. Fue el primero que descubrió las propiedades estructurales de las proteínas (hélice alfa) y la primera enfermedad genética (anemia de células falciformes).
Conocí a Linus Pauling hace más de veinte años, cuando yo era portavoz de los estudiantes de Medicina de Alemania y estaba en el comité de la asociación de estudiantes de Medicina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero nuestra relación en aquella época no estaba basaba en la ciencia, sino más bien en nuestro interés común por trabajar por la paz y el desarme nuclear.

«El objetivo de eliminar las enfermedades cardíacas como principal causa de muerte ya está cerca» Conferencia de prensa del 2 de julio de 1992
Años después, mis propias investigaciones en el campo de la salud cardiovascular me llevaron a darme cuenta de la importancia de las vitaminas, y hablé con él de estos descubrimientos. Él inmediatamente se dio cuenta de la importancia de este hallazgo y me propuso ser el primer director de investigación cardiovascular en su instituto de California.
Linus Pauling y yo éramos más que científicos colegas: compartíamos una visión común de un mundo más sano y más pacífico. Así, es natural que poco antes de su muerte Linus Pauling dijera que no cabía duda de que me consideraba su sucesor.
¿Cómo reaccionó la comunidad científica tradicional ante su trabajo y sus investigaciones?
Cualquier nuevo descubrimiento pasa por tres etapas. Primero se ridiculiza, después se combate con fiereza y, por último, se considera evidente. Mis descubrimientos en el campo de la salud cardiovascular y el cáncer no son ninguna excepción. En un mundo médico donde las soluciones mecánicas, como operaciones de by-pass y catéteres con globo (angioplastia), son la «solución» a la epidemia cardiovascular, y la radioterapia y quimioterapia son la «solución» al cáncer, la posibilidad de una prevención y control naturales, seguros y asequibles para estos problemas de salud fue poco menos que una revolución.
En el campo de la salud cardiovascular, pasaron más de 10 años desde que publique mi decisivo trabajo científico «Solución al rompecabezas de la enfermedad cardiovascular humana» hasta su aceptación. Pero por fin esta llegó el 4 de mayo de 2002. La Universidad de Stanford, cuya facultad de Medicina es una de las principales del mundo, me invitó a presentar este gran descubrimiento en un simposio organizado por su facultad de Medicina. Esta invitación ya reflejaba la creciente aceptación pública de nuestro nuevo entendimiento de la enfermedad cardiovascular como forma temprana del escorbuto, la enfermedad de los marineros.
Esta presentación compendiaba por primera vez en una importante institución médica (que había sido utilizada durante más de un siglo por el cartel farmacéutico) algunas de las cuestiones fundamentales no resueltas de la cardiología: Why Animals Don't Get Heart Attacks – But People Do, por qué sufrimos ataques cardiacos pero no ataques nasales, por qué se nos endurecen las arterias (arterioesclerosis), pero no las venas. Por eso no existe la «venoesclerosis». La presentación completa se puede consultar aquí.
En el campo del cáncer también pasaron unos 10 años desde la publicación de mi descubrimiento del bloqueo natural del cáncer mediante la aplicación de lisina y otros micronutrientes hasta que se presentó públicamente. El 8 de marzo de 2002, este descubrimiento fue anunciado a página completa en el mayor periódico del mundo, el USA Today. La noticia prendió como la yesca y muchas instituciones y países se están aprovechando ya de este conocimiento.
Mientras en el sector científico no he encontrado oposición, la de la industria farmacéutica es feroz. Durante los últimos cinco años su principal estrategia ha sido intentar proscribir la difusión de estos descubrimientos de salud natural no patentable para proteger su negocio mundial con la enfermedad, una industria en la que invierten billones de dólares.
¿Cuál fue el impacto de sus libros en la industria farmacéutica?
Mi libro Why Animals Don't Get Heart Attacks – But People Do mencionaba por primera vez las «leyes de la industria farmacéutica». Estas leyes identifican este negocio farmacéutico con la enfermedad como una industria de inversión, y no una industria de salud. Desenmascaran el principio de patentabilidad como un principio que desvía la atención de las líneas de investigación de esta industria hacia hacer dinero, no hacia cubrir las necesidades de salud de las personas. Este libro culpaba abiertamente a la industria de inversión farmacéutica de la muerte prematura de cientos de millones de personas de todo el mundo durante las últimas décadas y de la ruina financiera de economías nacionales enteras. Este desenmascaramiento de la mayor industria de enversión del mundo como una fraudulenta trama multibillonaria fue un acto muy valiente. Cuando el 21 de junio de 1997 di un discurso en el que por primera vez en la historia dije abiertamente estas cosas ante un público de 3.500 personas en Alemania, el efecto se hizo notar en todo el mundo.
La única razón por la que la industria farmacéutica no tomó represalias contra mí fue porque relacioné este desalmado «negocio con la enfermedad» con los mayores crímenes contra la humanidad cometidos en el siglo XX: los asesinatos masivos durante la Segunda Guerra Mundial. Es un hecho histórico que el mayor cartel petroleoquímico y farmacéutico de Europa financió la subida de Hitler al poder hace 70 años. La Segunda Guerra Mundial fue ante todo una guerra por la conquista de los recursos naturales de Europa Oriental y Asia.
El tribunal de crímenes de guerra de Núremberg determinó en 1946/47 que la Segunda Guerra Mundial no habría sido posible sin este cartel petroleoquímico, I.G. Farben. Como resultado de la decisión de este tribunal, I.G. Farben se dividió en Bayer, BASF y Hoechst, y algunos de sus ejecutivos fueron condenados por iniciar una guerra en contra del derecho internacional, asesinatos masivos, explotación y saqueo de propiedad pública y privada en países extranjeros y otros crímenes contra la humanidad. La historia del trasfondo corporativo oculto tras la Segunda Guerra Mundial está documentada en un libro de Josef Borkin, The Crime And Punishment Of I.G. Farben, que se puede consultar aquí.

Artículo de 10 páginas en el semanario alemán Der Spiegel que desenmascaraba a la industria farmacéutica.
Desde el principio de mi estrategia de desenmascaramiento, la industria farmacéutica estaba a la defensiva. Por eso no resulta ninguna sorpresa que nunca se atrevieran a tomar represalias o iniciar un proceso legal por difamación y calumnias. Mientras tanto, mis décadas de esfuerzos por desenmascarar a la industria farmacéutica y su fraude multimillonario se han visto confirmadas en un artículo principal en Der Spiegel, el mayor semanario informativo de Europa. Este artículo acusa abiertamente a la industria farmacéutica de fraude, engaño, arriesgar la vida de personas, perjudicar la economía de países de todo el mundo en cantidades multimillonarias y muchas otras acusaciones que hice en años anteriores. Pasaron más de 5 años entre mi primer tribunal público contra el negocio farmacéutico con la enfermedad y la cobertura mediática a gran escala que ahora confirma estos hechos. Esto no resulta ninguna sorpresa porque este artículo también confirma que la industria farmacéutica está muy conectada con los máximos responsables políticos del mundo. Este artículo también revela que, incluso ahora, si un gobierno quiere emprender acciones contra el negocio farmacéutico con la enfermedad, las embajadas estadounidenses intervendrán directamente en nombre de su gobierno.
A mí me llena de satisfacción haber sido pionero, no solo en el campo de la salud natural, sino también en desenmascarar el negocio farmacéutico con la enfermedad. El artículo publicado en Der Spiegel el 31 de marzo de 2003 es la primera ficha que iniciará el efecto dominó que hará caer los muros de la industria farmacéutica en un futuro próximo. Porque a esto le seguirán otros medios. Y eso es bueno, porque lo que no puede ser es que la salud de millones de personas y las economías de los países del mundo sean sacrificadas a un puñado de inversores en constante renovación que apoyan a políticos cada vez menos escrupulosos, incluidos los actuales gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, con el propósito principal de seguir manteniendo artificialmente este fraude multimillonario en nuestro planeta.
¿Sus libros están disponibles en todo el mundo?
Mis libros se han traducido a más de 10 idiomas y están disponibles como versión impresa en la mayoría de ellos. También ofrecemos estos libros online en esta página web, de manera que cualquiera que esté interesado puede leer esta información aquí. Estamos haciendo todos los esfuerzos para seguir difundiendo esta información, capaz de salvar vidas a millones de personas, sobre la prevención y terapia natural de la enfermedad cardiovascular, el cáncer y otros problemas de salud muy comunes.
Esta información es tan fundamental que debería ser difundida en todo el mundo inmediatamente. Por eso recibimos con los brazos abiertos a cualquier periódico, emisora de radio, cadena de televisión o medios de otro tipo que entiendan la importancia de este mensaje y nos ayuden a propagarlo. Los tres libros más importantes son Why Animals Don't Get Heart Attacks – But People Do, que describe los descubrimientos en el campo de los infartos, apoplejías, hipertensión, insuficiencia cardíaca, arritmia y otros problemas cardiovasculares. El libro Cáncer describe el descubrimiento en el campo del control natural del cáncer. Este libro explica por primera vez que el cáncer ya no es una sentencia de muerte. El tercer libro que escribí documenta mis 10 años de lucha contra el cartel farmacéutico. Se titula Ten Years That Changed Medicine Forever.


