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Dr. Rath Health Foundation

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Un momento crucial en la historia

El objetivo de su Fundación es «Salud para todos en el año 2020». ¿Realmente cree que es posible alcanzar este objetivo?

Con los conocimientos científicos con los que contamos en la actualidad en el campo de la investigación con las vitaminas y la medicina celular es posible eliminar en gran medida tres de cada cuatro enfermedades del mundo industrializado. En los países en desarrollo, más de dos mil millones de personas sufren carencias de micronutrientes que los hacen susceptibles de padecer enfermedades contagiosas y otros problemas de salud. Junto con la educación, una mejora de la higiene y medidas para luchar contra el hambre y el desempleo, el conocimiento de los beneficios para la salud de los micronutrientes será un factor clave para mejorar la salud y el bienestar de la gente que vive en los países en desarrollo.

Imagine además la cantidad de dinero que quedará disponible para la educación y para otras medidas sociales una vez que deje de ser absorbido por la industria farmacéutica y su ineficaz e inseguro «negocio con las enfermedades». Estamos hablando de billones de dólares en todo el mundo que quedarán disponibles para medidas de prevención para la salud, para educación y para cubrir otras necesidades sociales una vez que hayamos acabado con el negocio farmacéutico con las enfermedades en este planeta.

Evidentemente, en el año 2020 seguirá habiendo enfermedades, pero los infartos, las apoplejías, el cáncer, la osteoporosis y muchos otros de los problemas de salud más comunes en la actualidad ya no serán epidémicos. Estoy convencido de que nuestra fundación puede hacer una enorme contribución a la humanidad para lograr el importante objetivo de «Salud para todos en el año 2020».

En esta entrevista he tenido mucho cuidado de desarrollar una estrategia para la supervivencia de nuestro planeta. Como científico que ha luchado y puesto en evidencia durante más de una década a esos grupos de interés que hasta ahora han impedido un mundo de salud y de paz, considero que es mi responsabilidad ofrecer esta contribución a todas las personas del mundo.

¿Cómo puede alguien, desde cualquier lugar del mundo, colaborar con su fundación y apoyar sus objetivos?

En la actualidad nuestro principal medio de comunicación es Internet. Como la Organización Mundial de la Salud no está cumpliendo su misión de proporcionar información sobre terapias naturales a los habitantes del mundo, nosotros hemos asumido esa importante tarea como uno de nuestros principales objetivos.

La página web de nuestra fundación se ha convertido en la fuente principal de información sobre salud natural para pacientes, profesionales de la salud y políticos del campo de la salud en todo el mundo. Estamos trabajando mucho para lograr que esta información esté disponible en tantos idiomas como sea posible.

Animamos a todo el mundo a que se ponga en contacto con nosotros por carta, fax o correo electrónico para enviarnos información sobre proyectos piloto, tanto existentes como en proyecto, para implantar medidas de salud natural en su pueblo, comunidad o país.

Nuestra fundación también actúa como centro de intercambio de información para la campaña de presión a los gobiernos del mundo para que lleven ante la justicia a los intereses ocultos tras las enfermedades y la guerra. Para facilitar esto, estamos preparando una audiencia internacional en La Haya (Países Bajos) en la que se recopilará toda la información que ya hay disponible para desenmascarar a esos grupos de interés. Con esto pretendemos facilitar a los gobiernos del mundo la tarea de presentar una denuncia formal en el Tribunal Penal Internacional de esa ciudad.

Estos son dos de los proyectos más urgentes a los que animamos a todo el mundo a participar en la forma que pueda.

Usted ha propuesto una «Constitución para un Mundo Nuevo». ¿En qué consiste y por qué la ha hecho?

Nunca antes en la historia habían estado las personas del mundo tan unidas en su deseo de alcanzar un mundo en paz, desde la madre del soldado estadounidense muerto en Nueva York al padre del niño muerto en Bagdad o los miles de millones de personas del mundo en desarrollo que, al final, son los que pagan el precio de la injusticia existente en nuestro planeta.

Con los gobiernos todavía intimidados por el poder militar de Estados Unidos y demasiado lentos para darse cuenta de la necesidad del mundo de unirse ya y levantar su voz, alguien tiene que alzarse y decir públicamente lo que piensan millones de personas: es el momento de que los habitantes del planeta nos unamos, resolvamos el problema que tenemos y construyamos un mundo nuevo.

Como científico cuyos descubrimientos han contribuido a poner contra las cuerdas al cartel farmacéutico, dejándole como única escapatoria arrastrar a todo el mundo en su caída, considero que es mi responsabilidad proponer este «Plan de acción para el pueblo» como constitución y plan de acción para lograr un mundo nuevo que sirva a los intereses de las personas. Desde aquí hago un llamamiento a todos los ciudadanos para que apoyen y empiecen a trabajar por estos objetivos por el bien del futuro de nuestro planeta. Hablen de ellos con sus amigos y compañeros de trabajo, y conviértanlos en objetivos políticos para su país.

Este «Plan de acción para el pueblo» es el siguiente:

«Constitución para un Mundo Nuevo, de Paz, Salud y Justicia Social»

A principios del tercer milenio la humanidad se encuentra ante una encrucijada. Por un lado están los intereses de los seis mil millones de personas que actualmente habitan nuestro planeta (y los de las generaciones futuras) y que desean vivir una vida con dignidad y salud en un mundo pacífico. Por otro lado tenemos un pequeño grupo de interés empresarial que niega a la humanidad estos derechos humanos fundamentales por una única razón: la codicia financiera.

Ante esta situación, nosotros, los habitantes del mundo, tenemos que elegir: o seguimos sometiéndonos al yugo de esas industrias de inversión que nos imponen guerras y enfermedades, o nos liberamos de estas cargas y comenzamos a construir un mundo regido por los principios de la paz, la salud y la justicia social.

Nosotros, los habitantes del mundo, somos conscientes de que nunca antes en la historia habíamos estado tan unidos para preservar la paz, para terminar con el «negocio de inversión con las enfermedades» y para llevar ante la justicia a aquellos que sacrifican la paz y la salud por los beneficios empresariales.

Por lo tanto, nosotros, las personas de oriente y occidente, del norte y del sur, de los países ricos y los pobres, hemos decidido crear un mundo de paz, salud y justicia social para nosotros y para las generaciones futuras.

Como derechos fundamentales, proclamamos:

EL DERECHO A LA PAZ. Nosotros, los habitantes del mundo, estamos decididos a defender nuestro derecho a la paz con todos los medios disponibles. En la era de las armas de destrucción masiva, la guerra ya no es una opción para resolver conflictos internacionales. Nos aseguraremos que se exijan responsabilidades y se lleve ante la justicia por sus crímenes a quienes hagan una guerra sin una autorización explícita del derecho internacional. No descansaremos hasta que sean castigados, independientemente de las consecuencias económicas o políticas, porque somos conscientes de que esta es la única forma de proteger a nuestro planeta de la destrucción.

EL DERECHO A LA VIDA. Nosotros, los habitantes del mundo, estamos decididos a defender nuestro derecho a la vida con todos los medios disponibles. No descansaremos hasta que se hayan eliminado todos los factores que acortan la esperanza de vida de los habitantes de nuestro planeta. Lucharemos contra el hambre, la desnutrición y otros factores que ya están matando cada año a millones de personas en nuestro planeta, incluidos niños y bebés. También acabaremos con el «negocio de inversión con las enfermedades» a consecuencia del cual han muerto prematuramente más personas por enfermedades evitables que en todas las guerras de la humanidad juntas.

EL DERECHO A LA SALUD. Nosotros, los habitantes del mundo, estamos decididos a defender nuestro derecho a la salud con todos los medios disponibles. Nos aseguraremos de que el «negocio farmacéutico con las enfermedades», la promoción deliberada de enfermedades para conseguir beneficios empresariales, se ilegalice en todo el mundo. Llevaremos ante la justicia a quienes promuevan deliberadamente enfermedades y a quienes oculten información sobre terapias naturales no patentables capaces de salvar vidas. Para ofrecer salud a nuestras comunidades y aplicar programas de sanidad nacional, nos centraremos en terapias naturales eficaces y seguras. El objetivo principal de cualquier estrategia de salud es la prevención y erradicación de las enfermedades.

EL DERECHO A LA JUSTICIA SOCIAL. Nosotros, los habitantes del mundo, estamos decididos a defender nuestro derecho a la justicia social con todos los medios disponibles. No vamos a seguir aceptando que dos de cada tres habitantes de nuestro planeta vivan en la pobreza y el analfabetismo. Nos aseguraremos de que los recursos del mundo se redistribuyan de una forma que proporcione educación y una vida digna a todos los habitantes de nuestro planeta. Para financiar esta redistribución, utilizaremos los recursos financieros liberados por la desaparición del multimillonario «negocio con la enfermedad» y la reducción del gasto militar.

Reconocemos que el primer paso para alcanzar estos objetivos es llevar ante la justicia de los tribunales internacionales a aquellos grupos de interés empresarial que promueven la guerra y la enfermedad, y acusarlos de sacrificar la vida de millones de personas y de otros crímenes contra la humanidad.

Con el desenmascaramiento y castigo público de los representantes de estos grupos de interés empresarial desaparecerá el último obstáculo para que los habitantes del mundo pongan fin a «la edad oscura de las enfermedades, la guerra y la injusticia» y comiencen a construir un «Mundo Nuevo de Paz, Salud y Justicia Social».

Abril de 2003

Matthias Rath, Doctor en Medicina