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La importancia de los minerales para una óptima función cardíaca y de otros músculos

Una combinación sinérgica de micronutrientes, compuesta por varias vitaminas y minerales es esencial para la supervivencia y el mantenimiento de una salud óptima. Las vitaminas son sustancias orgánicas producidas por plantas o animales, mientras que los minerales son elementos inorgánicos presentes en el suelo y el agua y son absorbidos por las plantas. La principal fuente de minerales para los seres humanos es a través de las plantas que comemos.

Los minerales – al igual que las vitaminas, las sustancias vegetales secundarias y otros compuestos naturales – son componentes vitales de la dieta, los cuales el hombre no puede producir por sí mismo y por lo tanto son indispensables en nuestra dieta diaria. Los minerales son necesarios para mantener y apoyar innumerables funciones de nuestro cuerpo y juegan un papel importante en el apoyo de la función muscular y cardíaca.

Sin embargo, un estudio publicado en el 2004 en el Journal of the American College of Nutrition, llegó a la conclusión de que, en los últimos cincuenta años, se ha producido una disminución significativa en el contenido nutricional de las verduras y frutas en lo que respecta a la cantidad de vitaminas C y B2, proteínas, calcio, hierro y fósforo. Sobre la base de estos resultados de investigación, los autores estimaron que probablemente se puede esperar una disminución similar de otros nutrientes tales como el magnesio, zinc y las vitaminas B6 y E. Prácticas agrícolas agresivas, y el abundante uso de fertilizantes químicos, pesticidas y otros productos químicos nocivos, son la razón principal de esta disminución nutricional. Se afirma que hoy en día, se tendría que comer ocho naranjas para obtener la misma cantidad de vitamina A que nuestros abuelos obtenían de una.

Los minerales son esenciales para diversas funciones de nuestro cuerpo, tales como el crecimiento y el metabolismo. Esto incluye el desarrollo de los dientes, los huesos, el cabello, la piel y los nervios, la transmisión de los impulsos nerviosos, la producción de hormonas, la contracción y relajación del corazón y otros músculos, y el mantenimiento del normal ritmo cardíaco. Es importante tener en cuenta que un mineral no funciona con eficacia de forma aislada. Funcionan mejor en sinergia junto a otros minerales y vitaminas. El cuerpo necesita cantidades significativas de macro-minerales esenciales tales como el sodio, potasio, calcio, magnesio, fósforo, y azufre. También se requieren pequeñas cantidades de oligoelementos (micro-minerales) tales como el hierro, zinc, cobre, selenio, manganeso, yodo, y cromo, entre otros.

Los minerales están fuertemente vinculados a una adecuada función muscular. Los músculos esqueléticos de las extremidades, los músculos lisos de los vasos sanguíneos y órganos internos, y las fibras del músculo cardíaco, dependen de un suministro continuo y óptimo de minerales. La deficiencia de minerales a corto plazo, puede manifestarse como simples calambres musculares. Sin embargo, una deficiencia crónica de los mismos, puede conducir a distrofias musculares debilitantes o incluso al infarto de miocardio. La mayoría de las veces, con una suplementación adecuada, estas enfermedades se pueden prevenir.

El sodio y el potasio se asocian a las funciones musculares. Estos minerales, también conocidos como electrolitos corporales, controlan la contracción muscular debido a su papel en la función nerviosa y en la conducción del impulso nervioso y señales eléctricas. Sin embargo, el calcio y el magnesio son minerales menos conocidos pero esenciales para mantener un corazón y músculos sanos. El calcio y el magnesio trabajan en sinergia para controlar la contracción muscular. Las proteínas musculares requieren de calcio para iniciar la contracción, y de magnesio para iniciar la relajación de las fibras musculares. El magnesio también aumenta la absorción del calcio de la sangre, y se requiere para la síntesis de proteínas y la producción de energía. Del mismo modo, el hierro y la vitamina B6 ayudan a los músculos, proporcionando oxígeno y la bioenergía necesaria para la contracción y la relajación.

Sin embargo, los dos minerales más abundantes en el cuerpo, potasio y magnesio, son los que también tienen los más altos índices de deficiencias en la población estadounidense. La deficiencia de magnesio se asocia con el deterioro cognitivo, el autismo, la depresión y otros trastornos psiquiátricos. Usando una combinación de estos minerales de forma sinérgica y con el apoyo de otros micronutrientes, contribuímos a la función muscular normal y ayudamos a mantener un corazón y otros órganos sanos.